viernes, 26 de octubre de 2012

Agua

Ahogarse, es una de las formas más extrañas de morir. El agua al igual que el aire contiene oxígeno, el combustible necesario para hacer posible esta búsqueda de sentido que llamamos vida. Sin embargo a causa de la “evolución” a nuestro organismo le resulta imposible separarlo del hidrógeno. Nuestros ancestros evolutivos no debieron de haber sido demasiado inteligentes, poseyendo el 75% de la superficie terrestre cubierta de mar, decidieron mudarse al 25% que quedaba seco, la naturaleza no es tan lógica como creemos.
Pocas sensaciones son tan incómodas como la del agua entrando por las fosas nasales. El reflejo nos obliga a buscar la superficie, para tomar aire. Logremos o no alcanzarla tomaremos una gran bocanada de aire ó de agua, si tomas aire seguro tomarás muchas más el resto de tu vida; si tomas agua sólo habrá unas cinco o siente inhalaciones más…
 -Una docena de árboles, una casa roja, un rebaño de vacas, un camión de leche, más árboles. Alejandro contempló la ventanilla del bus, en la que las escenas se esfumaban rápidamente. Una mujer con un niño en brazos acababa de subirse, dudó unos segundos antes de pararse para ofrecerle su asiento, pero entonces vio que un hombre sentado dos asientos adelante ya lo había hecho. El respaldo era demasiado alto, su mundo se reducía a la chica dormida a su lado y dos ancianas en los asientos del lado. De vez en cuando también alcanzaba a ver algunos rostros a través del espejo retrovisor.
-¿Entonces Margarita es hija de quién?
-Pues de Gonzalo el de la cuchilla.
-¿Del que mataron?
-No, ese fue Gustavo
-¡Ah!
-Bueno, yo me bajo acá, hablamos luego querida.
-¡Chao que estés bien!
Llevaba tanto tiempo escuchando la conversación entre las dos ancianas, que le parecía hacer parte de ella, en menos de media hora había aprendido la historia de los Pérez, una familia totalmente desconocida para él, la información no le era de ninguna utilidad,  pero por un momento había olvidado su aburrimiento. Después de despedirse de la mitad de los pasajeros y de saludar a algunos que no había visto, la anciana se bajó. El monótono sonido del motor volvió llenar el ambiente, Alejandro recostó su cabeza contra la ventanilla, iba a extrañar la conversación de la anciana… Un matorral, una virgen, un camino extraño, más árboles…
Cuando despertó la chica que estaba a su lado ya se había ido. En su lugar había un tipo gordo con las marcas de una noche de juerga en su rostro. Percibió un extraño olor, una mezcla de leche rancia con algún ingrediente desconocido., buscando la fuente se percató del charco de agua que venía de adelante y se movía con el movimiento del vehículo. Observó un rato como el hilo de agua alcanzaba su zapato, de nuevo dirigió su mirada hacia la ventanilla, pero ya no había ni árboles, ni casas, ni caminos. Sólo se observaban unas manchas verdes, azules y grises, el agua que bajaba por la ventanilla distorsionaba terriblemente la imagen. Juan acercó su mano al vidrio y se percató de lo extraño de la situación, el agua venía de adentro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario